“…ya no amo a mi cónyuge, ¿Hay esperanza para nuestro matrimonio? ”

¿Hay alguna esperanza para aquellas personas que ya no aman a su pareja? La respuesta es un rotundo si.

 

Usted puede volver a enamorarse de la persona con la cual está casada.
Antes de entrar en el tema quisiera definir la palabra amor. Los significados de la palabra varían según las experiencias individuales y los puntos de vista de cada uno. Pues para algunos el amor puede ser pasión, para otros, afecto, para otros sentimientos románticos, amistad, cariño, pero casi siempre la palabra amor incluye una expectación de conseguir algo a cambio y esto es un error.
Generalmente creemos que el amor es sinónimo de recibir algo a cambio y esto no es así.
Una de las tantas razones por las cuales matrimonios fracasan hoy es porque fundamentan su relación matrimonial sobre los sentimientos pues creen que el amor es puramente sentimientos.
El problema con los sentimientos es que van y vienen de acuerdo a las circunstancias. Si las circunstancias son buenas entonces hay buenos sentimientos, si son malas hay malos sentimientos.
Las emociones jamás sostendrán a un matrimonio. Existen en la vida mañanas frías, mañanas grises, cuando uno se despierta emocionalmente fatigado y obviamente no se puede depender de las emociones para la estabilidad de un matrimonio.
Por el contrario es muy diferente cuando un matrimonio tiene como fundamento de su relación, no los sentimientos, sino el compromiso. Si el compromiso es el vínculo que lo une a su cónyuge, el sentimiento del amor será el resultado.
Esto quiere decir que no importa de donde soplen los vientos su matrimonio permanecerá firme porque esta basado en un compromiso y no en sentimientos.
¿Qué puedo hacer si ya no amo a mi cónyuge?

 

¿Qué hacemos cuando estamos cansados y después de varios años sentimos que ya no amamos a nuestro cónyuge? ¿Será posible cambiar nuestros sentimientos hacia nuestro cónyuge?

En primer lugar no bases tu matrimonio en los sentimientos sino en el compromiso que hiciste con esa persona.

En segundo lugar, dele gracias a Dios por toda buena cualidad que tiene su cónyuge. Hay personas que frecuentemente se quejan de las indeseables cualidades de su cónyuge y pasan por alto aquellas cualidades que originalmente los atrajeron el uno al otro. Céntrense en las cualidades positivas de su cónyuge.

En tercer lugar, tenga en cuenta que la renovación del amor comienza con una decisión de la voluntad, el amor no es sentimiento, sino más bien un constante darse el uno al otro.

En cuarto lugar: recuerde que no va a recibir aquello que no esta dando. Si cree que su cónyuge no le está dando lo suficiente y no está supliendo sus necesidades emocionales correctamente, en primer lugar, dele usted aquellas cosas que usted está necesitando. Recuerde el principio de la siembra y la cosecha.

Quinto, renuncie al divorcio, busque ayuda, no se de por vencido. Muchas personas creen sin dudar que Dios puede sanar toda enfermedad, hacer que lo imposible se transforme en realidad, pero no creen que Dios puede restaurar su matrimonio.

Queme todo otro «barco».

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